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martes, 11 de octubre de 2011

Acaricio tu oscuridad...




Acaricio tu oscuridad como acaricio
tus falsos espejos entre una espiral de tiempo.
Te confundes buscando palabras entre los besos...




Te susurro el secreto de mi debilidad
mientras desdibujo la emoción contenida
que nos suspende suave y lentamente
sobre lo desconocido.




Hasta que sólo necesito un pequeño
fragmento de tu memoria,
para escuchar como tus silencios perdidos
me dictan la esencia de las sonrisas que guardas.



Acaricio tu oscuridad, me confundo
buscando palabras entre tus besos...


Por F. y A., 2 de octubre de 2011



The sun fills the kitchen in my house
it's warm and cosy and it helps me breathe
and I wonder if you're making people laugh
'cause you're funny, you're funny

The trees out of my window dance
oh they do, dance with the wind
and I wonder why, I wonder why,
I wonder why we are apart.
'Cause we're funny people, beautiful inside.

The sun, the trees, the moon, the sea
the clouds above hang over me
The sun, the trees, the moon, the sea

The sea goes quiet when the night is dark
with the lights reflected jump in from the sky
and I wonder if we'll see the moon walk by
'cause it's shinning, it's shinning
as it lights the sadows, see the moon walk by.

The sun, the trees, the moon, the sea
the clouds above hang over me
The sun, the trees, the moon, the sea
The sun, the trees, the moon, the sea


Y... ¿cómo no? Mi mariposa sale en el vídeo...

Macaón-Papilio machaon



viernes, 30 de septiembre de 2011

Yo, Mujer


He explotado mi cuerpo.
He ignorado sus necesidades y 
lo he llevado más allá del agotamiento,
hasta la enfermedad.



No he valorado las habilidades
que me resultaban fáciles.

He ignorado mi intuición.
Me he sentido culpable por tomarme
el tiempo necesario para relajarme...



He esperado la dificultad 
en lugar de la calma,
y no he disfrutado al máximo
de este maravilloso regalo de la vida.

He oído historias parecidas de otras mujeres
a quienes se les dijo en su infancia
que trabajaran duro,
que produjeran, que complacieran
y que ignoraran sus sentimientos.



No había ninguna expectativa 
de que la vida fuera fácil.
Disfrutarla era algo inconcebible.
Por el contrario, se les decía:
"la vida es dura, la vida no es justa;
si quieres relajarte,
espera a estar bajo tierra".


.......................


La aventura heroica no consiste en lograr el poder sobre el otro, en la conquista y la dominación; es una búsqueda del equilibrio en nuestra vida, a través del matrimonio de los aspectos femenino y masculino de nuestra naturaleza. 
La heroína de nuestro tiempo tiene que enfrentarse con su miedo a reivindicar su naturaleza femenina, su poder personal, su capacidad de sentir, sanar, crear y cambiar las estructuras sociales y dar forma a su futuro. Nos trae sabiduría sobre la interconexión con todas las especies; nos enseña a vivir juntos en este vaso global y nos ayuda a reivindicar lo femenino en nuestras vidas. Lo anhelamos...


.......................



A medida que las mujeres han ido asumiendo un mayor protagonismo en el mundo exterior, el fuego de la familia se ha dejado desatendido y el espíritu se ha deteriorado. El valor de lo femenino como el centro de la familia ha sido en gran parte ignorado en medio de la devaluación social de la mujer. A medida que el hogar y su fuego han perdido significado, hemos olvidado también valorar y proteger nuestro planeta. Las mujeres han tenido que abandonar el hogar para recordar a la humanidad la importancia de cuidar de sus cuerpos físicos así como del cuerpo de nuestro hogar colectivo, el planeta tierra.



Fragmentos: Ser Mujer, un Viaje Heroico (Maureen Murdock)




I'm on my hands and knees
searching every corner for my lost heart and soul
Hear me begging please
I'm searching every corner for my lost heart and soul

Now give me that 
Slow knowing smile
Like someone who may know their way
Give me that Slow knowing smile
That may make wanna say hey hey hey hey
Give me that 
Slow knowing smile
Give it to me
Slowly
Give me that Slow knowing smile
Give it to me
Slowly


I tell you what I do
I'm searching every corner for what I know is mine
I tell you what is true
My heart and my soul is what I need to find

Give me that 
Slow knowing smile
Like someone who knows where to go
Give me that 
Slow knowing smile
That may make me wanna say oh oh oh oh
Give me that 
Slow knowing smile
Give it to me
Slowly
Give me that 
Slow knowing smile
Give it to me
Slowly...


sábado, 3 de septiembre de 2011

Pequeñas Muertes



De un tiempo a esta parte he ido aprendiendo a ver la vida de forma distinta, gracias a la oportunidad de conocer a personas con diferentes perspectivas, y gracias también, por qué no decirlo, a mi actitud abierta para aprender de todo y de todos. Como decía el otro día a un amigo, pocos conocimientos han pasado por la comprobación irrefutable de un laboratorio en comparación a la infinitud de las teorías existentes. Así que bienvenidas sean todas, que las acogeré con mucho gusto.


Pues bien. Creo que todos tenemos claro que la vida termina en la muerte. Hablo de la vida como el periodo de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta la muerte, y en este caso, me refiero a la vida de las personas. Ahí ya aparece un concepto interesante: el tiempo. La vida es tiempo. Tiempo finito que confiere la importancia que le damos a la vida y al vivir. 








Y ahí, en el tiempo del vivir, es donde vemos que no existe el continuo. Que ningún día, década o minuto es idéntico a otro. Que nuestro tiempo está dividido en capítulos que nosotros mismos hemos decidido que así sean recordados, porque hubo hitos que marcaron un antes y un después y que separan etapas que cambiaron nuestro trayecto, nuestra visión del mundo, nuestro sino.


Nació mi hijo. Me fui a vivir a otra ciudad. Me enamoré. Perdí mi empleo. Dejé de beber. Retomé el contacto con una amiga de la infancia. Mi padre falleció. Me mudé a otra casa. Lo nuestro se acabó. Terminé la carrera. Te conocí. 








Pequeños nacimientos y pequeñas muertes de toda una vida. Y al igual que a cada nacimiento le damos sin reparo su espacio para el júbilo y la alegría, aunque nos pese, a cada muerte hemos de darle su espacio para el dolor. 


Toda muerte tiene su duelo, y ha de ser vivido para alcanzar la serenidad de nuevo. Y hay que pasar por la negación, por la tristeza y la rabia y por aspectos de desesperación y depresión, hasta ir aceptando poco a poco la nueva etapa y alcanzar la paz. Y hay que ir con cuidado de no anclarse en ninguna de estas etapas. Y hay que vivirlas todas. Podemos ser o no conscientes de ellas, sin embargo todas han de ser vividas. Son necesarias.


Hay teorías que hablan de duelos no terminados, donde la persona sigue sufriendo aunque lo niegue, y esa rabia o tristeza será proyectada en quienes la rodean de forma inconsciente. Y que ese dolor puede pasar de padres a hijos, generación tras generación, hasta llegar a ser incomprensible e imperceptible de forma consciente por las generaciones futuras. 


De niños tomamos como referente a nuestros padres. Les amamos y admiramos, aprendemos de ellos, recibimos amor de ellos. Sin embargo, también podemos adoptar sus reacciones y soportar cargas que dificultarán nuestra vida cuando seamos adultos. Reacciones y cargas que ni siquiera ellos son conscientes de tener, y mucho menos de transmitir a sus hijos en su vivir. De hecho, hay quienes afirman que el 70% de nuestros problemas psicológicos provienen de nuestra historia y  de nuestras relaciones familiares. 


Hay terapias en las que se puede trabajar ese dolor perpetuado por las generaciones pasadas. Se trata de las constelaciones familiares. Conozco a personas que las han practicado o visualizado, y al contarte transmiten algo... No sé como explicarlo. Les chispean los ojos al contarlo. Algún día visualizaré alguna, y si me animo, la protagonizo. Y ya os cuento cómo fue.


A lo que íbamos, amigos, no nieguen el dolor. El dolor se debe vivir para alcanzar la paz. No nieguen las pequeñas muertes de la vida o no podrán avanzar en el crecimiento personal.


"Cuando es hora de una transformación de toda la personalidad , del nacimiento de una actitud totalmente nueva, todo se seca por dentro y por fuera, y la vida se vuelve cada vez más estéril, hasta que la mente consciente se ve forzada a reconocer la gravedad de la situación y a aceptar la validez de lo inconsciente"
(Ser Mujer, un Viaje Heroico, de Maureen Murdock)




Termino con esta canción de un grupo de un amigo, de esos que también estuvieron en alguna etapa de mi vida, precediendo a una pequeña muerte, y cómo no, a algún nacimiento también.


Lectores y lectoras del blog, les presento a Los Routiers, con su canción Buffalo 66. Canción que, cuando la escucho, me lleva a las reflexiones que hoy he compartido con vosotros.






¡Imposible contenerme en poner otro vídeo!

Y es que el título de esta canción, y supongo que las voces que suenan al inicio de la misma, son de una peli que me encanta.
No he visto mucho cine independiente, bueno, en realidad no veo muchas pelis, pero Buffalo 66 me encantó. Es... Es genial.

Os dejo un momentazo de la película. No me deja insertarlo así que pinchad aquí.








jueves, 28 de abril de 2011

La Brisa


Un apagón entre los dos
Días de miel, noches de sol
Señales que no interpretó
Trucos que nunca descifró...

La brisa que se llevaba
Lo que ellos más guardaban
La brisa que no era nada
Se disfrazaba de vendaval

Un nubarrón que acaricio
A la pareja que era perfecta
Señales que no interpretó
Trucos que nunca descifró...

La brisa que se llevaba
Lo que ellos más guardaban
La brisa que no era nada
Se disfrazaba de vendaval...



martes, 1 de febrero de 2011

TÚ Y USTED


Del frío usted al tú cordial
pasó a tratarme,distraída,
y un dulce sueño de ideal
en mi alma amante hoy anida.

Frente a ella, lleno de estupor,
la miro, y tal es mi quebranto,
que digo: “¡Usted es un encanto!”,
mas pienso: “¡Tú eres mi amor!

Alexander Pushkin


Ésta la tenía guardada desde mi última entrada. Apareció mientras buscaba la referencia de Atalanta sobre su autor en el post anterior, y me enamoró por su dulzura.

La acompaño con una canción de Villagers que, ahora mismo, podría definirla como mi canción preferida. Es escucharla y pasarme el día silbando la melodía o cantando lo que se me ha ido quedando de lo que pillo. Para no seguir tirando de mi cutre-spanglish mientras canto, voy a añadir la letra, a ver si se me queda algo más y corrijo lo que me he ido inventando de dos semanas para acá.

Los exámenes fueron bien, comienza la cuenta atrás: me quedan tres asignaturas y una memoria de prácticas para ser educadora social. 


Amigos... ¡esto va viento en popa!


Lo dicho, os dejo con Villagers y la canción que me aporta tan buen rollo. Espero poder estar más cerca de vosotros durante este cuatrimestre, aunque no prometo nada por el momento. ¡Besicos mil!


Do what you did yesterday, go on repeating
'cos my heart's only on fire when you are the teacher
You take the torch and I, follow the leader
You'd be my master and I'll be your fever

You told me your past was taken by thieves
Since then you've been running in search of reliefs
You don't know when it's coming, I don't know either
You'd be my master and I'll be your fever

The angels are singing, words written for you
Trumpets are telling of your beauty and truth
But you've been working it out for yourself like some over-achiever
So just be my master and I'll be your fever

But you knew this is all I need, no more or no less
Your highness I bow to thee and to thee this I confess
I was lost in a forest but now I'm a believer
So you'd be my master and I'll be your fever

So do what you did yesterday go on repeating
'cos my heart's only on fire when you are the teacher
You take the torch and I, follow the leader
You'd be my master and I'll be your fever
You'd be my master and I'll be your fever
You'd be my master and I'll be your feve
r



domingo, 28 de noviembre de 2010

My skin is your garden now...



Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.

Ismael Serrano

lunes, 8 de noviembre de 2010

De hábitos y aficiones.

Los nuevos...



Desplazamientos urbanos en bicicleta, excepto los días de viento y lluvia, que son sustituidos por caminar o transporte público. Evitemos abrirnos la cabeza de nuevo...



Danza clásica dos días por semana. Trabajando la flexibilidad, la coordinación, la memoria y el ritmo, siendo consciente del equilibrio y del propio cuerpo.


Correr tres veces por semana. Éste es el más actual. De momento 15 minutos. Subo a 20 al finalizar esta semana (esperemos...). El reto: correr en San Silvestre. Ya se verá...





Continúan en mi vida...

Excursiones y viajes

Lagunas de El Calvitero (Béjar)
Próximamente, La Fregeneda.
East Side Gallery, Berlín.
Próximamente, Lisboa.


Las buenas compañías




Gazpacho Teatro




Aleteos de Mariposa y Otras Cosas del Alma

Memoria de prácticas
Curso 2009-2010 

Y por supuesto los estudios y la lectura.



Cada vez más lejos...

La televisión: 30 minutos al día y me cuesta prestarle atención.


Fuera de mi vida...

El tabaco: veinte días sin fumar y subiendo.





Cultiva solo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida.
Elbert Hubbard



domingo, 22 de agosto de 2010

Mariposas y Aprendizaje Social

Para gran sorpresa mía, leyendo un artículo de Punset esta mañana, he visto que no soy la única que metaforiza el aprendizaje social con la metamorfosis de las mariposas. 


Especialmente me ha llamado la atención el último párrafo. Yo también apoyo la idea del desaprendizaje. En una ponencia que hice con un compañero de la facultad en las clases de Didáctica General de primero de carrera, comentamos la dificultad más esencial del trabajo del educador social: conseguir que las personas desaprendan lo aprendido para aprender lo correcto. Parece un trabalenguas, pero es fácil de entender. Nosotros pusimos un ejemplo sencillo que encontramos en un libro recomendado por la profesora: El educador social enseña a desaprender conductas muy interiorizadas por el individuo, como cuando alguien escribe a máquina con un sólo dedo y hay que enseñarle a utilizar todos los dedos de la mano.

 Aprendemos conductas y formas de ver el mundo a través de nuestros familiares, amigos y entorno más cercano, pero no siempre son los apropiados. La mayoría de la gente, entre los que me incluyo, no estamos  preparados para enfrentarnos de forma correcta a temas que nos van a acompañar durante nuestras vidas, como es el cambio de la adolescencia, el disfrute del ocio y del tiempo libre, la sexualidad, el amor, la comunicación, la influencia social, el autocontrol, la crianza de los hijos, la vejez, etc., e incluso, la misma muerte. Y lo peor de todo es que la mayoría se creen expertos en varios de estos temas.


Relacionado con el artículo, también añadir aquí que mi primera memoria de prácticas de Educación Social consistió en un diario-cuento llamado El Aleteo de la Mariposa, donde comparé mi primera experiencia como educadora social con la evolución de estos enigmáticos seres: desde Cuando era un Gusano Asustado hasta El Vuelo Profesional, pasando por La Casa de Seda, Mis Primeros Aleteos y El Perfeccionamiento de Vuelo. Encuaderné el trabajo de forma manual dentro de una gran mariposa de cartón, forrada con un abstracto colage, de forma que, al leerla, tienes que sujetar unas grandes alas de mariposa en las manos. La hice con mucho amor, como debería hacerse todo en esta vida.

La calificación fue la máxima que te pueden ofrecer en la Universidad, y, aunque contenta por haber logrado doce créditos gratis para el próximo curso, lo que más me emociona es que quien la leyó supo apreciar el mensaje que contenía. No tengo fotos para mostrárosla, pero este curso me la devolverán, quizá algún día podáis verla.

Dejo aquí la presentación de la página de Punset, son una maravilla de imágenes, con la música de la BSO de El Piano, de Michael Nyman.













Pese a sus movimientos casi bidimensionales, las orugas acaban adaptándose por completo a la tercera dimensión espacial tras un proceso de metamorfosis que les da alas, que las convierte en mariposa 


lunes, 16 de agosto de 2010

Y la mariposa voló sobre el Almanzor...



El sábado me vi ascendiendo al Circo de Gredos acompañada de Atalanta y de mi Currito. 7'2 kilómetros desde la Plataforma de Hoyos del Espino hasta la Laguna Grande, en el corazón de la Sierra de Gredos. Tardamos alrededor de 2 horas, si no recuerdo mal. El camino fue fácil, y más contando con los consejos de Abel sobre el ritmo a seguir. La primera mitad va en ascenso y después se desciende hacia la laguna, bordeándola. Recuerdo que antes de llegar a la bajada, le pregunté a mi guía: "Cuando lleguemos... ¿me puedo tomar una cervecita, Abel?".  Me miró y me dijo: "Joder, lo dices como si fuese tu padre. ¡Pues claro!". Nos echamos a reír. No recordaba que él me había contado que en El Refugio de La Laguna Grande vendían cerveza fresquita.

El paraje es increíble. Una laguna rodeada de montañas. Había mucha gente en el camino y en la laguna, pero era un ambiente tranquilo. Es una de las primeras cosas que me llamaron la atención: las personas en esas circunstancias. Es como si el estar concentrado en el camino o el estar en ese precioso lugar hiciera a la gente ser mejores personas: más amables, más comprensivas, más unidas. A pesar de haber tanta gente me sentía bien. No me molestaban. No pensé: "uff... qué de peña".


Efectivamente. Al llegar nos tomamos una cervecita al sol frente a la laguna. Comimos unos bocadillos ricos, ricos, de jamoncito con tomate y aceite de oliva cordobés, mmm... Qué bueno sabe todo después de la travesía... Tras echarnos un ratito, Abel dijo que se subía al Almanzor. Yo aún no sabía si subir o no. Al día siguiente tenía que trabajar 9 horas y no sabía cómo pasaría la noche en la tienda. Además soy consciente de que Abel está acostumbrado a estos trotes y de que él precisa de sus entrenamientos para el reto que le espera en Septiembre. No quería ser un lastre para él. Finalmente decidí subir, siempre estaba a tiempo de darme la vuelta si me veía mal y dejar que él subiera a su ritmo.

Dejamos todo lo innecesario en El Refugio Elola y comenzamos la ascensión. El pico tiene 2592 metros de altura, siendo el más alto del Sistema Central. Antes de llegar a la mitad del trayecto lo empecé a ver complicado. ¡Se veía tan lejos la cumbre! Y aún no habíamos llegado a lo más difícil. La lejanía me abrumó un poco, pero seguí pensando lo mismo: "Bueno, llegaré hasta donde pueda, siempre puedo darme la vuelta". 


He leído que el trayecto es de 3'68 km. La primera mitad se hace muy bien. Se llega a un nevero y luego  hay que seguir ascendiendo hacia la derecha. Ahí comienza lo peor, pero en el nevero cogí fuerzas. Me hizo mucha ilusión coger nieve en pleno agosto, qué punto. Curro también lo flipó. Se le veía feliz en la nieve. Estaba guapísimo. Pero yo creo que flipó más cuando nos vio seguir ascendiendo. Se quedó tumbado en la nieve y nos miró algo consternado. Nos costó convencerle para que nos siguiera. Al final cedió y atendió nuestras llamadas.



En Wikipedia pone que la ascensión al Pico Almanzor sólo es recomendable para montañeros con algo de experiencia, pero yo lo alcancé con apenas esfuerzo, la verdad. Creo que han exagerado un poco. Me pongo muy pepona cuando estoy cansada, y no recuerdo ni un mísero resoplo. Sí me sentía pesada cuando tenía que dar alguna zancada en zonas empinadas y tirar de mi cuerpo hacia arriba. En esos momentos, paraba un segundo, tomaba aire y adelante. Pero no sufrí.

El tramo contiguo al nevero es el peor, tanto en la subida como en la bajada. Hay muchas rocas que se mueven y tienes que ir con cuidado, por ti y por los que vienen detrás de ti. Además ya daba la sombra de la tarde, pues dejas al sol tras la montaña de tu izquierda, y allí empieza a refrescar temprano. Apenas llevaba ropa: top y pantalón corto. Pero no pasé frío al subir, sí al bajar.



Cuando llegas al estrechamiento de arriba piensas que eso no se va a acabar nunca, pero de repente empiezas a ver la luz. Una luz espectacular. Es el sol de la tarde al dejar atrás la montaña que te ha dado umbría durante el tramo complicado. Cuando repentinamente sientes el calor del sol y ves el paisaje del oeste se te quitan todos los males. Es precioso. Es una sensación única. Dan ganas de sentarse allí satisfecho. Se te olvida por un instante que todavía no has llegado a la cima. Crees por un momento que ya has llegado a la meta. Allí había gente sentada como pajarillos en sus nidos disfrutando del atardecer. La expresión de sus rostros lo decían todo. Sonrisas sanas y limpias, miradas llenas de luz. Transmitían todo. Todos felicitaban a Curro, no debe ser típico ver perros allá arriba.

Continuamos subiendo. A unos 10 metros de la cima Curro empezó a tener miedo. Decidimos que había que dejarle abajo. No era capaz de atarle en ningún sitio seguro, así que Abel y yo nos separamos. Subió él y yo me quedé con Curro. No tuve paciencia. Pude haberme sentado a disfrutar de las vistas, pero no podía estar quieta. Quería seguir como fuese. Empecé a recorrer las rocas de alrededor buscando un lugar seguro para Curro. Dios, qué mal lo pasé. No encontraba ningún lugar para dejarle y deseaba continuar de una forma enfermiza, me atrevería a decir.

Al rato escuché a Abel que me llamaba desde un recodo de mi derecha. Por ese lado se subía mejor, dijo, pero Curro seguía sin poder continuar, ya que en el último tramo hay que escalar un poquito. Además estaba muerto de miedo el pobrecillo. Al acercarme a Abel, vi un trocito plano en el que Curro cabía tumbado y donde podía atarle bien y le daba un poco de sombra. Además, si se movía de allí tenía puntos de apoyo para no ahogarse con la correa. Le puse allí y le dije que se quedara quieto, que ahora venía. Comprendió y obedeció. Yo continué subiendo. Al principio lloró un poquito, pero se calmaba al escucharme decirle: "Tranquilo, que ahora vengo". Me calmé al ver que había gente descendiendo, pues si hubieran visto mal al perro nos habrían avisado y no estábamos lejos. Antes de la cima, volví a preguntar: "Cuando lleguemos... ¿Me puedo tomar una cervecita, Abel?". Risas de nuevo.

En la cima... lloré. Lloré la alegría de haber llegado hasta allí. Lloré porque me sentía fuerte. Lloré porque mi vista no alcanzaba a mirar tan lejos. Lloré por la belleza del mundo. Lloré y envidié a nuestro planeta por lo bello y auténtico que es sin necesitar nada, siendo así como es. Su equilibrio, su bondad. Se agolparon muchas sensaciones en mi mente, y no tuve mucho tiempo para ordenarlas, pues había que asegurarse de que Curro estaba bien donde le habíamos dejado. No quería irme de allí. Me sentía afortunada y protegida por el paisaje, unida a la roca que pisaba, segura. El día me regaló disfrutar de aquello sin frío y sin viento, me siento agradecida por todo aquello.

Estas sensaciones me han recordado a un pequeño texto de Eduardo Galeano: La función del Arte. Dice así:



Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
—¡Ayúdame a mirar!
















Curro se portó como un campeón, allí estaba tumbado esperándonos tranquilamente en el hueco donde le habíamos dejado momentos antes. Sólo se quedó a 10 metros de la cima. Está hecho un valiente. Bajar le costó más, mi pequeño se hizo heridas en las almohadillas de sus patas, pero no se quejó en ningún momento. Es el perro más valiente del mundo. Todavía se está recuperando.

Yo descendí feliz. Me vi bajando con una sonrisa imborrable y con ritmo alegre, diciendo a voces: "El 14 de agosto del 2010, Alicia Tantata Chan y su amigo Curro, alcanzaron la cima del Almanzor. El pico se veía lejano e imposible poco antes de llegar a mitad del trayecto, pero su valentía y su fuerza han podido con todo. ¡Nadie puede con ellos! Son unos campeones...". Hasta que me resbalé, qué susto. A partir de ahí me concentré en la bajada, aplaqué mis emociones y mi ritmo y me aseguré de pisar donde debía. Ese es el tramo donde lo pasé peor físicamente. Mis rodillas no están acostumbradas y me dieron la lata tres o cuatro veces con pinchazos. También tenía frío, pero el bueno de Abel me dejó su camiseta. Antes de llegar al refugio, volví a preguntar: "Cuando lleguemos... ¿Me puedo tomar una cervecita, Abel?", jajajaja... La frase del día.

Hacía frío al llegar. Compramos dos cervecitas y fuimos hasta la poza. Abel se pegó un baño en el agua helada, yo ni me lo planteé. Tenía frío. Nos abrigamos bien, yo más. Llevaba mayas y pantalón y dos capas de forro polar y seguía teniendo las manos heladas. Nos echamos unas risas, porque se acercaron cuatro cabras por detrás de Curro en frente de nosotros, y el colega tardó un montón en verlas. Una pena no haber tenido batería en la cámara. Aún así, cuando las vio, pasó de ellas, estaba reventado.

Regresamos a la laguna, montamos el campamento y nos fuimos al refugio a cenar para entrar en calor. Ahí me entró la modorra, con el calorcito. Ni siquiera sentía hambre. Había muchísima gente cenando y de sobremesa armando jaleo, y ni los escuchaba. Abel se reía de lo empanada que estaba. Me quedaba pegada con la mirada perdida en quién sabe qué, sin pensar en nada. Después de cenar me espabilé un poco.

Ya en la tienda nos tumbamos dentro de los sacos con las cabezas por fuera para ver el cielo, pero al rato nos quedábamos fritos. Vimos algunas estrellas fugaces y hablamos sobre el espacio y las constelaciones. Curro estaba dormido al lado de Abel, y pegaba el viento frío por ese lado. Cada vez se pegaba más a él e intentaba meterse en su saco. Jajajaja... es graciosísimo cuando se pone tan pepón. Da igual lo que le digas, hace lo que quiere. Al poco nos metimos en la tienda los tres. Yo me dormí la primera.

Dormí genial. No me sentía cansada por la mañana. Desmontamos a las 8:30 y nos fuimos a desayunar al refugio. Curro cojeaba un poquito, pero caminaba sin problema. Después Abel se fue a entrenar. Fue corriendo hasta el Circo de las Cinco Lagunas, contiguo al que estábamos por el otro lado de la Laguna Grande. Mientras se alejaba, Curro no dejó de mirarle hasta que desapareció entre las rocas a lo lejos. Es un perro auténtico.

A eso de las 11:30-12 regresamos a la Plataforma. Todo bien, sin problema. Comimos en Hoyos del Espino y a las 16:15 estábamos en casa. En 20 minutos tenía que irme a trabajar. ¡Qué pena! Me habría quedado dos o tres días más allí arriba. En fin... Ha sido una experiencia única e irrepetible. Me gusta medir mis fuerzas. Me gusta la montaña. Me gusta haber vivido todo esto. No desperdiciaría ni un solo segundo de lo que he vivido allí. Sé que es algo que se quedará conmigo por siempre.

Hace tiempo un amigo me comparó con una mariposa al decirme que "era precioso verme volar libre y que si me atrapaban me estropeaban las alas". Este fin de semana me he sentido libre. Muy libre, muy fuerte, muy plena... Gracias otra vez, Atalanta.

Me ha costado elegir una canción, al final ha sido "Going Up The Country", de Canned Heat. Quizá porque la relaciono con Woodstock'69 o con el viaje de Chris McCandless en Hacia Rutas Salvajes, que inspiran libertad y buenas sensaciones. Aquí la dejo:


"I'm going up the country, baby, don't you wanna go
I'm going up the country, baby, don't you wanna go
I'm going to some place where I've never been before...".