Son cositas de la vida que surgen cuando uno vive abierto a lo que le rodea y acoge lo que le ofrecen, actitud que desde hace tiempo me acompaña en este caminar al que suelo llamar vida, y al que en los últimos meses me he dedicado a mimar de una forma totalmente mía, y que al fin y al cabo, es lo mejor que le puedo dar.
¡Cómo es la vida cuando fluye sin más y su mecer es ese lugar cálido que te hace sentir como en casa...! Sí. Sin duda sé que sabéis a qué me refiero. Esos giros que te hacen elegir súbitamente entre continuar con la rutina prevista o lanzarte a la piscina, siempre me han hecho sentirme viva. Esa pregunta de... "¿tengo algo que perder?", seguida de la respuesta: "No, sólo ganar o seguir igual", para mí se resumen en una palabra: "Adelante".
Conocer gente nueva y lugares nuevos son un manjar para mí, y este verano me doy por satisfecha. En junio tuve a una pequeña familia en mi casa durante cinco días, la del Pollo Emocional, que tocaron en mi barrio y tuve el placer de alojarles en mi casa, además de acompañarme a mi Ciudad Rodrigo durante el fin de semana, pegarnos un bañito en pelotas en Las Batuecas y regalar un concierto a mi gente en el Manolín. Hacía tiempo que no me sentía como en Menorca y con ellos todo fue verdaderamente sencillo, natural y espontáneo... Lo que viene a ser una matrícula de honor, vamos. Aquí os dejo un cachito de estos artistas:
No pasan tres días de estar con estos locuelos, y otro actual pero gran amigo que se encontraba en el paro, me cuenta que le han ofrecido llevar un garito de copas en Toro. Aunque renquea ante el tener que abandonar Salamanca, finalmente acepta, y en un par de semanas, aparezco yo como candidata a extra en los fines de semana. Lo pienso un poco (pero sólo un poco), y "¡sí! ¡me lo quedo!": fin de quebraderos de cabeza por la economía familiar (mi primer curro de educadora está siendo a media jornada y a Currito, Petito y a mí no nos llega con eso).
¿Condiciones? Inmejorables. Curro viene conmigo y tenemos casa para alojarnos. Estoy en un entorno realmente precioso y en el pueblo de al lado vive uno de mis mejores amigos, que viene a verme y voy a verle y además ya me ha invitado a las fiestas del pueblo, y mi anfitrión es una persona realmente agradable.
De Toro no os puedo contar mucho, pues soy una catetilla de la historia, pero os lo voy a dejar en algunas imágenes y prometo más, porque os aseguro que el pueblito da para mucho...
Y si el conjunto histórico ya es alucinante, las vistas.... aaaargh...
Y para terminar, dedico la entrada y la canción final a D., y también a L., por encontrarse lejos y porque quiero que me sienta cerca, con todo mi cariño. Por cierto, D., ¿has encontrado ya a éste? Mira a ver que esta vez te lo puse fácil, eh...?




